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¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore
¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas
¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.
La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará.
Por eso confiésense unos a otro sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.
Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio. Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos.
Carta de Santiago, capítulo 5 versos 13 al 18 (NVI) |